Yuesnavy se levanta de la mesita con vistas al archipiélago de Bocas del Toro. Son las diez de la noche. Está cansado. Yo también. Condujimos más de ocho horas desde la ciudad, alternándonos al volante. Unas cuantas botellas de cerveza vacías dan testimonio de una velada que terminó de la mejor manera, conversando sobre Panamá, sobre el terremoto de hace unos meses y sobre el hecho de que Panamá es un país bendecido. La aplicación del Reglamento Estructural Panameño (REP) y la atenuación de las ondas sísmicas debido a la distancia del epicentro pudieron contribuir a salvar los rascacielos de la ciudad tras el terremoto de magnitud 7.7 que afectó a Panamá en octubre, el más fuerte de los últimos 35 años.
Fue precisamente allí, en Bocas del Toro, donde se sintieron los efectos devastadores del terremoto que sacudió la región fronteriza entre Panamá y Costa Rica el 22 de abril de 1991, cuya magnitud se ha estimado entre 7.4 y 7.7, dejando 23 muertos, cientos de heridos y miles de damnificados. Más de mil viviendas quedaron destruidas, mientras carreteras, puentes y servicios básicos colapsaron. El sismo también provocó hundimientos costeros, alteraciones del terreno y un tsunami local.
El del 9 de octubre de 2026 dejó graves daños en el interior de Panamá, especialmente en Azuero, Coclé y Veraguas. Según los reportes recopilados, más de 1,700 viviendas resultaron afectadas, junto con escuelas, hospitales, carreteras e iglesias históricas. Aunque no se registraron víctimas mortales, cientos de personas necesitaron refugio y asistencia. La gente demostró gran altruismo al prestar ayuda y donar insumos durante los meses que siguieron.
Pienso en todo esto mientras doy un último sorbo, dispuesto a abandonar la terraza sobre el agua iluminada por la luz de la luna, cuando Hank se sienta a mi misma mesa. No conozco a Hank y Hank ni siquiera es su verdadero nombre (me pidió que mantuviera su identidad en privado). Me dice que necesita un encendedor para prender su cigarrillo. Hank es holandés.
Tiene una sonrisa grande y radiante y me cuenta que se enamoró de una chica de Bocas cuando esta fue a visitar Ámsterdam en 2010. Desde entonces, Hank ha ido y venido hasta establecerse definitivamente en Panamá en 2021, huyendo del Viejo Continente después de una pandemia mundial que dejó muchas cicatrices. Como a todos, después de todo. Quien más, quien menos.
“Panamá está muy bien. Allá todo es un desastre”, me dice. “La situación en Europa es muy crítica, en todos los sentidos. Entre guerras, el islam y todo lo demás, ya no se entiende nada… Crisis económica… El Far West.”
Asiento con la cabeza. Lo sé, pero al mismo tiempo no lo sé. Porque para mí todo aquello queda muy lejos. Aunque Europa es donde crecí y la sangre que corre por mis venas es cien por ciento europea, ya no tengo mucho más en común con ella. Forma parte de otra vida, de otro tiempo, de algún lugar del pasado al que ya no me gusta quitarle demasiado el polvo.
Hank es uno de los aproximadamente 15,000 expatriados europeos que, según estimaciones, se han trasladado a Panamá o han establecido su residencia en el país durante los últimos seis años, desde el inicio de la pandemia.
La consultora Indesa estima que entre 18,000 y 22,000 estadounidenses y canadienses se han trasladado a Panamá o han obtenido la residencia en el país desde el inicio de la pandemia. A diferencia de la inmigración europea, que ha experimentado un rápido crecimiento partiendo de cifras más modestas, la llegada de norteamericanos ha alcanzado niveles récord.
Tan solo durante los primeros once meses de 2025, el Servicio Nacional de Migración de Panamá tramitó 2,912 permisos de residencia para ciudadanos estadounidenses, situándolos como la tercera nacionalidad con mayor número de residencias otorgadas, únicamente por detrás de colombianos y venezolanos.
En general, desde el inicio de la pandemia, Panamá ha experimentado un notable crecimiento de su población extranjera. Según las estimaciones del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UNDESA), reproducidas por plataformas estadísticas como Macrotrends, la población inmigrante residente pasó de 313,165 personas en 2020 a 477,749 en 2024, lo que representa un incremento del 52.56%.
Esto supone un aumento neto estimado de más de 164,000 residentes nacidos en el extranjero durante ese período, aunque no necesariamente equivale al número total de personas que llegaron al país.
Aunque la llegada de estadounidenses, canadienses y europeos ha cobrado protagonismo, buena parte de los nuevos residentes procede de América Latina y Asia, atraída por las oportunidades económicas, la estabilidad del país y las posibilidades de inversión.
Los venezolanos representan, según las estimaciones citadas, alrededor del 38% de la población inmigrante de Panamá, constituyendo una de las comunidades extranjeras más numerosas del país.
Aunque muchos llegaron durante la década de 2010, los años posteriores a la pandemia han estado marcados por la reunificación familiar, la regularización migratoria y la llegada de profesionales, empresarios y trabajadores especializados. Su presencia se ha consolidado especialmente en sectores como el comercio, la gastronomía, la logística y los servicios.
La cercanía geográfica y los vínculos históricos entre Panamá y Colombia han favorecido un intercambio constante de personas, inversiones y actividades comerciales.
Los colombianos representan aproximadamente el 16% de la población inmigrante del país, según proyecciones globales de la División de Población de las Naciones Unidas (ONU). Entre quienes han llegado en los últimos años figuran empresarios, inversionistas inmobiliarios, profesionales y jubilados que encuentran en Panamá oportunidades para ir desarrollando nuevos proyectos o establecer su residencia.
La comunidad china forma parte de la historia económica y cultural panameña desde hace generaciones. Sin embargo, su participación continúa evolucionando gracias a nuevas inversiones y actividades empresariales.
El comercio mayorista y minorista, la Zona Libre de Colón, el sector tecnológico y el mercado inmobiliario constituyen algunas de las áreas de interés. Los programas de residencia por inversión también ofrecen alternativas a ciudadanos extranjeros que desean establecer vínculos económicos duraderos con Panamá.
Panamá también representa un destino importante para ciudadanos de países vecinos que buscan empleo, estabilidad y mejores perspectivas profesionales.
Entre los costarricenses destacan profesionales vinculados a empresas multinacionales, actividades agrícolas y operaciones regionales. Por su parte, numerosos nicaragüenses han encontrado oportunidades en la construcción, el comercio, los servicios y la industria hotelera, en un contexto marcado por las dificultades económicas y políticas de su país de origen.
La distribución de los inmigrantes refleja tanto sus intereses personales como las oportunidades económicas de cada región.
Ciudad de Panamá concentra una parte importante de la población extranjera. Sectores como San Francisco, Bella Vista y Costa del Este reúnen residentes de numerosas nacionalidades, cuya participación se refleja en la gastronomía, el comercio, los servicios profesionales y el mercado inmobiliario.
La Zona Libre de Colón constituye otro punto de encuentro internacional. Su actividad comercial atrae a empresarios y comerciantes de distintas procedencias, especialmente vinculados a redes de distribución y negocios internacionales.
Chiriquí y las provincias centrales ofrecen un panorama diferente. Mientras localidades como Boquete atraen a extranjeros interesados en la jubilación y la tranquilidad de las montañas, otras zonas reciben trabajadores y empresarios relacionados con la agricultura, el transporte, la logística y el comercio regional.
En las comunidades costeras, especialmente Coronado y otros destinos del Pacífico, también se observa la presencia de residentes extranjeros que buscan combinar calidad de vida, tranquilidad y proximidad al mar. En conjunto, estos movimientos migratorios reflejan el creciente atractivo de Panamá como lugar para vivir, trabajar, emprender e invertir.

